Las recetas para niños funcionan mejor cuando entran por los ojos y son fáciles de comer, y sobre todo cuando admiten cambios según los gustos de cada uno. Estas cuatro cubren distintos momentos del día sin complicar la cocina.
Tortitas de avena y plátano
Machaca un plátano maduro y mézclalo con 50 g de avena, un huevo y canela. Cuaja pequeñas porciones en una sartén antiadherente sin aceite, unos dos o tres minutos por lado. Salen dulces sin necesidad de añadir azúcar y los niños suelen aceptarlas bien desde los 18 meses. Acompáñalas con frutos rojos o con un poco de miel para los más mayores.
Mini pizzas caseras con vegetales
Usa bases de pan integral, pita o masa de pizza integral. Añade salsa de tomate, queso mozzarella y las verduras que elija el niño: champiñones, pimientos, maíz o espinacas. Hornea 10 minutos a 200 °C. Dejarles montar su propia pizza sube bastante las probabilidades de que se coman verduras que de otro modo rechazarían.
Crema de zanahoria y naranja
Sofríe cebolla y zanahoria en trozos, añade caldo de verduras y cuece 20 minutos. Tritura con el zumo de media naranja y, si quieres, un poco de jengibre. Queda una crema suave y de color muy vivo que los niños suelen aceptar bien, y aporta betacaroteno y vitamina C.
Yogur con frutas y granola
Móntalo por capas en un bol o en un vaso: yogur natural, fruta en dados (plátano, fresa, kiwi) y granola de avena. Las capas resultan más atractivas que un bol liso y convierten el tentempié en algo que parece especial sin serlo. Sirve igual como desayuno, merienda o postre.
Ingredientes y utensilios recomendados: Para estas recetas no hace falta nada especial, basta con copos de avena y una batidora de vaso.





