Con unos pocos ingredientes frescos y sin azúcar añadida es posible preparar bebidas que hidratan, saben bien y son mucho más baratas que cualquier alternativa embotellada. Estas cuatro funcionan todo el año.
Limonada de fresa
Machaca 150g de fresas maduras con un tenedor hasta obtener un puré. Exprime el zumo de 2 limones y mezcla con el puré de fresa, 750ml de agua fría y endulza con una cucharadita de miel si las fresas no están en su punto máximo de dulzor. Sirve con hielo y una rodaja de limón. Aporta vitamina C, antioxidantes y electrolitos naturales sin una gota de azúcar industrial.
Infusión de pepino, limón y menta
Corta medio pepino en rodajas finas y medio limón en rodajas. Coloca en una jarra de 1 litro con 8-10 hojas de menta fresca y llena de agua fría. Refrigera un mínimo de 2 horas —mejor si es toda la noche. El pepino aporta hidratación y silicio; el limón, vitamina C y digestión; la menta, frescor y alivio digestivo. Sin calorías y con sabor real.
Smoothie tropical de piña y coco
Tritura en la licuadora 200g de piña fresca o congelada, 1 plátano maduro, 200ml de leche de coco y hielo al gusto. Si añades un puñado de espinacas no cambiará el sabor pero sumará hierro y clorofila al resultado. La piña aporta bromelina (enzima digestiva) y vitamina C; el coco, electrolitos; el plátano, potasio y fibra. Listo en 2 minutos.
Agua de pepino, limón y jengibre
Corta en rodajas fino medio pepino, medio limón y un trozo de 1-2cm de jengibre fresco pelado. Coloca todo en una jarra con 1 litro de agua fría. Refrigera 3-4 horas. El jengibre añade un punto picante que estimula la digestión; el limón, acidez refrescante; y el pepino, textura suave sin calorías. Rellena con agua una segunda vez antes de cambiar los ingredientes.




