La alimentación infantil mejora cuando se entiende que el problema rara vez es el niño: es el formato. Estas recetas funcionan porque resuelven la presentación y el sabor al mismo tiempo.
Pizza de coliflor con verduras
Para la base: tritura coliflor cocida y escurrida muy bien, mezcla con un huevo, queso rallado y sal. Extiende en bandeja y hornea a 200 °C durante 15 minutos. Añade la salsa y los ingredientes y hornea 10 minutos más. La base de coliflor reduce los carbohidratos y añade fibra sin que el resultado final pierda el carácter de pizza que atrae a los niños.
Consejo: Escurre muy bien la coliflor triturada antes de mezclarla con el huevo y el queso: cuanta menos humedad quede, más crujiente saldrá la base al hornearla.
Albóndigas de pavo con espinacas
Mezcla 400g de pavo picado con un puñado de espinacas muy picadas, ajo, pan rallado integral, un huevo y sal. Forma albóndigas y hornea a 180 °C durante 20 minutos. La espinaca se integra completamente en la masa y añade hierro y folato sin cambiar el sabor. Sirve con salsa de tomate casera y pasta integral.
Tortitas de zanahoria y queso
Ralla 2 zanahorias medianas, mézclalas con 2 huevos, 50g de harina integral, 50g de queso rallado, sal y una pizca de orégano. Cocina cucharadas de la mezcla en sartén antiadherente 3 minutos por lado. Son crujientes, con sabor suave y funcionan bien como merienda, guarnición o snack. La zanahoria aporta betacaroteno y dulzor natural.
Bol de quinoa con pollo y mango
Combina quinoa cocida con tiras de pollo a la plancha, dados de mango maduro, pepino en rodajas y un aliño suave de lima y aceite de oliva. El mango aporta el punto dulce que hace que los niños acepten bien la quinoa. Es un plato completo con proteína, carbohidrato de calidad y fruta, todo en un bol de colores que resulta visualmente muy atractivo.





