Alimentar bien a los niños a lo largo del día no exige recetas complicadas. Con ingredientes sencillos y algo de planificación se cubren sus necesidades nutricionales en cada comida.
Desayunos con energía real
Un batido de fresas, plátano, espinacas y leche de almendras cubre vitaminas, hierro y fibra en un solo vaso. Para los días con más tiempo, las tortitas de avena con frutos rojos salen más sustanciosas, porque la avena aporta carbohidratos de liberación lenta y los frutos rojos, antioxidantes. Conviene endulzar con miel o con fruta en lugar de azúcar refinada.
Almuerzos que no fallan
El sándwich de pavo, aguacate y tomate en pan integral es equilibrado y se prepara bien con antelación. Para acompañar, un bol de crudités (zanahoria, apio, pepino y pimiento) con hummus casero añade fibra y proteína vegetal. A los niños les suele gustar el formato de «mojar», y así comen verduras que de otra manera rechazarían.
Meriendas nutritivas
Los wraps de queso crema, espinacas y pavo cortados en porciones pequeñas se comen con facilidad y entran por los ojos. Más rápidos todavía son los mini sándwiches de queso fresco con rodajas de manzana, una combinación de calcio y fibra que funciona bien al salir del colegio. En días de calor, las paletas de yogur natural con trozos de fruta congelada suelen gustar a todos.
Cenas reconfortantes y saludables
El pollo a la plancha con puré de batata es una cena completa y de las que los niños aceptan sin discusión, porque la batata es dulce por naturaleza y suele gustar más que otras verduras. Los espaguetis integrales con albóndigas de pavo en salsa de tomate casera aportan más fibra que la pasta convencional y una proteína más magra. El pescado al horno con verduras asadas conviene incorporarlo un par de veces por semana por su aporte de omega-3.
Ingredientes y utensilios recomendados: Para estas recetas no hace falta nada especial, basta con una batidora de vaso y un bol amplio para ensaladas.





