Cocinar con lo que la temporada ofrece es la forma más sencilla de conseguir platos más sabrosos con menos esfuerzo. En verano, frutas, verduras de temporada y el calor invitan a preparaciones frescas, rápidas y nutritivas.
Ensaladas veraniegas
La ensalada de sandía y queso feta con menta y limón es una de las combinaciones más refrescantes del verano: el dulzor de la sandía contrasta con el sabor salado del feta y el ácido del limón, sin necesitar ningún aliño elaborado. La ensalada de tomate, mozzarella y albahaca con un hilo de vinagre balsámico es el clásico italiano que funciona siempre, especialmente cuando los tomates están en su punto de madurez. Ninguna de las dos requiere más de cinco minutos de preparación.
Batidos y smoothies de temporada
El batido de frutos rojos y plátano —con yogur natural y un poco de leche— es cremoso, denso y naturalmente dulce. Para algo más verde y ligero, el smoothie de mango con espinacas frescas y un chorrito de limón es sorprendentemente agradable: el mango domina el sabor y las espinacas pasan desapercibidas. Usa fruta congelada para obtener una textura más fría sin añadir hielo.
Parrilladas al aire libre
Las verduras a la parrilla —calabacín, berenjena, pimiento y cebolla— aliñadas con aceite de oliva, sal y hierbas frescas son el acompañamiento más versátil del verano. Las brochetas de pollo con tomates cherry, pimientos y cebolla, marinadas con limón y orégano, se hacen en 15 minutos a la brasa y resultan igualmente bien con una ensalada o con arroz integral. El secreto de una buena parrillada vegetal es no amontonar las piezas y dejar que el calor trabaje sin tapa.




