Refrescarse no tiene que significar recurrir a bebidas industriales. Con cuatro ingredientes básicos y unos minutos de preparación, se pueden hacer bebidas que hidratan, saben bien y no llevan azúcar añadida.
Limonada de fresa y menta
Machaca 8-10 fresas maduras con un tenedor, añade el zumo de 2 limones, 700ml de agua fría y unas hojas de menta fresca. Endulza con miel o stevia al gusto. Sirve con hielo y una rodaja de limón. La fresa aporta vitamina C y antioxidantes; la menta refresca y facilita la digestión. Lista en 5 minutos.
Agua de coco con lima y pepino
Mezcla 400ml de agua de coco natural con el zumo de 1 lima y rodajas finas de pepino. Refrigera 30 minutos. El agua de coco es naturalmente rica en electrolitos (potasio, magnesio) y es una de las bebidas más hidratantes que existen. Esta versión con lima y pepino resulta especialmente ligera y refrescante.
Infusión de rooibos frío con naranja
Infusiona 2 bolsas de rooibos en 1 litro de agua caliente durante 8 minutos. Retira las bolsas, añade rodajas de naranja y deja enfriar. Refrigera. El rooibos es naturalmente sin cafeína, rico en antioxidantes y con un sabor dulce y suave que no necesita endulzante. Ideal para tomar por la noche.
Smoothie de melón y jengibre
Tritura 300g de melón en trozos con 1cm de jengibre fresco rallado y 200ml de agua. Sirve muy frío. El melón tiene un contenido en agua superior al 90% y aporta vitamina A y potasio. El jengibre añade un toque picante que contrasta bien con el dulzor natural del melón.





