Las bebidas refrescantes más saludables se hacen en casa con fruta fresca, hierbas y agua, no salen de una botella. Estas cuatro opciones son fáciles de preparar, no llevan azúcar industrial y sirven para cualquier momento del año.
Agua de sandía y menta
Tritura 300 g de sandía sin pepitas con 700 ml de agua fría y unas hojas de menta, cuela la mezcla y sírvela con hielo. La sandía está compuesta en un 92 % de agua, así que esta bebida hidrata especialmente bien. No lleva ningún añadido y aporta la vitamina C, el licopeno y el potasio de la propia fruta.
Limonada de jengibre y cúrcuma
Exprime el zumo de tres limones, ralla un centímetro de jengibre fresco y añade una pizca de cúrcuma. Mezcla todo con 800 ml de agua fría y, si lo prefieres, endulza con un poco de miel o stevia. El jengibre es digestivo y antiinflamatorio, y la cúrcuma con pimienta negra potencia esa acción. Además de refrescar, tiene propiedades que se notan.
Té de hibisco frío
Infusiona dos cucharadas de pétalos de hibisco secos en un litro de agua caliente durante diez minutos. Deja enfriar la infusión, refrigérala y sírvela con hielo y rodajas de naranja. Es rica en vitamina C y antioxidantes, con un sabor ácido intenso y un color rojizo muy vistoso. De hecho, es una de las bebidas con mayor capacidad antioxidante de esta lista.
Smoothie de mango y coco
Licúa 150 g de mango congelado con 200 ml de leche de coco light y el zumo de una lima. Sírvelo frío, directamente o sobre hielo. El mango aporta betacaroteno y vitamina C, y el coco da cuerpo y sabor tropical sin necesidad de azúcar añadida. Se prepara en dos minutos.
Ingredientes y utensilios recomendados: Si quieres preparar estas recetas no necesitas nada especial, basta con un brik de leche de coco y una batidora de vaso.





