La crema de guisantes frescos con menta llega justo cuando el mercado se llena de guisantes de temporada y el calor empieza a asomar, en ese momento en que apetece algo verde y ligero que además reconforte. No hace falta ninguna técnica complicada ni ingredientes raros, porque con producto de temporada y una batidora decente se resuelve en veinte minutos.
Queda una crema de color verde brillante, cremosa por el caldo de verduras y el toque de nata vegetal, con el aroma refrescante de las hojas de menta que se añaden al final. Se puede servir caliente en una noche todavía fresca de primavera o fría, a modo de vichyssoise vegana, cuando suba el termómetro, y funciona bien de las dos maneras.
Ingredientes para 4 personas
- 500 g de guisantes frescos (o congelados de calidad)
- 1 cebolla tierna mediana
- 2 dientes de ajo
- 750 ml de caldo de verduras casero o sin sal añadida
- 100 ml de nata de avena o nata de cocina ligera
- 10–12 hojas de menta fresca
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal marina y pimienta negra recién molida al gusto
- Zumo de ½ limón (opcional, para dar frescura)
Para decorar: guisantes enteros escaldados, unas gotas de aceite de oliva virgen extra, hojas de menta fresca y crackers de semillas o pan integral tostado.
Cómo preparar la crema de guisantes con menta paso a paso
Paso 1 — Sofrito aromático
Calienta el aceite de oliva a fuego medio en una cazuela amplia. Pela y pica fino la cebolla tierna y los ajos, y sofríelos durante 5–6 minutos hasta que estén transparentes y ligeramente dorados. Conviene no tostarlos demasiado, porque buscamos un sabor suave que no compita con los guisantes.
Paso 2 — Cocción de los guisantes
Añade los guisantes a la cazuela junto con el caldo de verduras. Sube el fuego hasta que rompa a hervir, baja luego a fuego medio-bajo y cocina 8–10 minutos si son frescos, o 5–6 minutos si son congelados. No los cuezas de más, porque el guisante sobrecocido pierde el verde brillante y parte de su dulzor natural. Cuando estén tiernos, apaga el fuego y añade las hojas de menta fresca.
Paso 3 — Triturado y textura final
Incorpora la nata de avena y tritura hasta obtener una crema lisa. Con una buena batidora de brazo basta, y si buscas una textura de restaurante, pasa la crema por un colador fino después de triturar para retirar las fibras. Añade el zumo de limón, rectifica de sal y pimienta y sirve con los elementos decorativos que hayas elegido.
Si la vas a servir fría, déjala enfriar a temperatura ambiente y llévala al frigorífico al menos dos horas. Al emplatar, añade un poco más de caldo si ha espesado demasiado.
Valores nutricionales y beneficios para la salud
Los guisantes frescos son una de las legumbres más nutritivas y digestivas de la primavera. Una ración de esta crema, de unos 300 ml, aporta en torno a 180 kcal, con unos 10 g de proteína vegetal, 6 g de fibra y una buena dosis de vitamina C, vitamina K y folatos. La menta, además de su aroma tan característico, tiene propiedades carminativas que ayudan a la digestión y alivian la sensación de hinchazón.
Frente a las cremas de patata o de calabaza, la de guisantes tiene un índice glucémico relativamente bajo por su contenido en fibra soluble e insoluble, lo que la hace apta para quien sigue pautas de control glucémico o busca un primer plato saciante sin cargar de calorías.
Variantes y trucos para personalizar tu crema
Con la receta base controlada, adaptarla es sencillo. Una patata pequeña pelada y cortada en dados durante la cocción le da cuerpo y untuosidad. Si cambias la menta por albahaca fresca, el perfil de sabor se vuelve más mediterráneo, con notas de pesto. Y un puñado de espinacas baby al triturar refuerza el color verde y suma hierro y magnesio.
Para hacerla más proteica, incorpora 100 g de tofu sedoso al triturar. El tofu no se nota en la textura y sube bastante el contenido proteico de cada ración.
Con qué acompañar la crema de guisantes
Esta crema funciona bien como primer plato ligero antes de un pescado a la plancha o de un filete de pollo a las hierbas. También puede ser el plato principal de una cena si se sirve con rebanadas de pan integral tostado y queso fresco desmenuzado por encima.
Para conseguir una textura fina en casa, sin grumos ni fibras, vale la pena una batidora de brazo de alta potencia, que permite triturar directamente en la cazuela caliente sin trasvasar la crema.





