Cocinar con ingredientes de temporada y de proximidad mejora el sabor de los platos, y de paso la nutrición y la huella ambiental. Estas recetas están pensadas para adaptarse al huerto o al mercado de cada estación.
Primavera: espárragos y guisantes frescos
Los espárragos verdes a la plancha con huevo pochado y virutas de parmesano son de lo más sencillo y elegante de la temporada. Los guisantes frescos, salteados con cebolleta, menta y un poco de jamón ibérico, se sostienen solos como guarnición. Ambos están en su mejor momento entre marzo y mayo.
Verano: tomates, pepinos y hierbas aromáticas
El tomate de verano, madurado al sol, se apaña con aceite de oliva virgen, sal en escamas y albahaca fresca. La ensalada caprese con mozzarella de búfala lo aprovecha bien sin disfrazarlo, y el gazpacho andaluz con pepino, pimiento y ajo resuelve el excedente de tomates maduros cuando ya no sabes qué hacer con ellos.
Otoño: calabaza, setas y castañas
La crema de calabaza con jengibre y leche de coco gana mucho si asas la calabaza en el horno antes de triturarla, porque concentra los azúcares y da profundidad de sabor. Las setas de temporada —níscalos, boletus, setas de cardo— salteadas con ajo, perejil y un toque de jerez acompañan bien a las carnes a la plancha y a los revueltos de huevo.
Invierno: col, remolacha y cítricos
La ensalada de col lombarda con manzana, nueces y vinagreta de mostaza es de los pocos platos fríos que funcionan en invierno, crujiente y con los antioxidantes que dan color a la lombarda. La sopa de remolacha con yogur y eneldo es otra preparación vistosa de la temporada fría.
Ingredientes y utensilios recomendados: Para preparar estas recetas no hace falta nada especial, basta con una batidora de vaso y un bol amplio para ensaladas.





