Cocinar con lo que la temporada ofrece no es solo una cuestión de sabor, sino también de economía y nutrición. Los productos de temporada son más baratos, más sabrosos y conservan mejor sus propiedades. Estas recetas cambian con el calendario para aprovechar siempre el mejor ingrediente disponible.
Primavera: espárragos, guisantes y fresas
Los espárragos verdes a la plancha con aceite de oliva y sal en escamas son el aperitivo más rápido de la temporada: 5 minutos al fuego y listos. Los guisantes frescos salteados con ajo y menta funcionan como guarnición o como base de una ensalada tibia. Las fresas, en su momento óptimo entre abril y junio, van bien con yogur griego, vinagre balsámico o simplemente con limón.
Verano: tomate, pepino y pimientos
El gazpacho y el salmorejo son las preparaciones más eficientes del verano: se hacen en 10 minutos, aguantan varios días en nevera y se aprovechan de tomates que en julio y agosto están en su punto más alto de sabor y nutrición. La ensalada de tomate con cebolla morada, aceitunas y atún es el plato de temporada más versátil y nutritivo que existe, con proteína, fibra y grasas saludables en un solo bol.
Otoño: calabaza, setas y manzana
La crema de calabaza con jengibre y leche de coco es reconfortante, antiinflamatoria y lista en 25 minutos. Las setas salteadas con ajo, perejil y un toque de soja son la guarnición perfecta para carnes o para acompañar huevos. Las manzanas asadas con canela y un poco de miel son el postre de otoño más simple y nutritivo, sin necesidad de azúcar añadida.
Invierno: coles, cítricos y legumbres
El caldo de verduras con col rizada, zanahoria y nabo es pura nutrición en un bol. La ensalada de naranja con remolacha y nueces aprovecha la temporada de cítricos con una combinación de vitamina C, hierro y omega-3 que pocas ensaladas pueden igualar. Las lentejas con chorizo o en versión vegetariana con cúrcuma son el plato de invierno más completo en términos de proteína vegetal y fibra.




