Con la llegada de la primavera, los espárragos trigueros inundan los mercados españoles. Son uno de los mejores productos de la huerta en esta época del año, versátiles, con mucha fibra y vitaminas y con un sabor intenso que casa muy bien con la salsa romesco. La receta es sencilla y rápida, y sirve igual como entrante que como guarnición en cualquier comida del día.
Ingredientes para espárragos trigueros a la plancha con romesco
Para los espárragos:
- 500 g de espárragos trigueros frescos
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal marina y pimienta negra recién molida
- Unas gotas de limón (opcional)
Para la salsa romesco casera:
- 2 pimientos del piquillo en conserva (o 1 pimiento rojo asado)
- 1 tomate maduro pequeño (o 2 cucharadas de tomate triturado)
- 30 g de almendras tostadas
- 20 g de avellanas tostadas
- 1 rebanada de pan tostado (unos 20 g)
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de pimentón dulce o ahumado
- 1 cucharada de vinagre de jerez
- 4-5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
Cómo preparar los espárragos a la plancha con salsa romesco
Paso 1: Preparar la salsa romesco
Coloca en el vaso de la batidora o en un procesador de alimentos los pimientos del piquillo escurridos, el tomate, las almendras y las avellanas, el pan tostado, el ajo, el pimentón y el vinagre de jerez, y tritura hasta obtener una pasta gruesa. Añade el aceite de oliva poco a poco mientras sigues batiendo, hasta que la textura quede cremosa; ajusta entonces el punto de sal y reserva. La salsa puede prepararse con antelación y se conserva en la nevera hasta cuatro días.
Paso 2: Preparar y cocinar los espárragos
Lava los espárragos trigueros bajo el grifo y sécalos bien. Dobla cada uno por el extremo más duro, porque se rompe solo justo donde empieza la parte tierna, y descarta los extremos fibrosos. Calienta una sartén grill o una plancha a fuego fuerte y, cuando esté muy caliente, añade los espárragos en una sola capa con un chorrito de aceite de oliva. Cocínalos de tres a cuatro minutos por lado, hasta que aparezcan las marcas de la plancha y queden tiernos pero con algo de mordida, y salpimenta al final.
Para conseguir marcas de plancha limpias y una cocción uniforme, conviene una buena sartén grill de hierro fundido. Es una compra que aprovecharás durante todo el año, con verduras de temporada, carnes y pescados.
Paso 3: Emplatar y servir
Dispón los espárragos en un plato o en una tabla de madera y pon la salsa romesco a un lado o en un cuenco para mojar. Puedes terminar con unas escamas de sal Maldon y un hilo de aceite de oliva virgen extra. Llévalos a la mesa recién hechos, que es cuando conservan mejor la textura.
Propiedades nutricionales de los espárragos trigueros
Los espárragos trigueros son uno de los vegetales más completos del calendario primaveral. Por cada 100 g aportan aproximadamente 23 kcal, 2,5 g de proteínas, 4 g de carbohidratos y menos de 0,3 g de grasa. Son ricos en:
- Vitamina K: esencial para la coagulación y la salud ósea.
- Ácido fólico (vitamina B9): imprescindible durante el embarazo y el desarrollo infantil.
- Vitamina C: antioxidante natural que refuerza el sistema inmunitario.
- Fibra dietética: favorece el tránsito intestinal y la sensación de saciedad.
- Efecto diurético natural: gracias a la asparagina, un aminoácido exclusivo de esta planta.
La salsa romesco, hecha con frutos secos y pimientos, añade grasas saludables, vitamina E y antioxidantes que redondean el perfil nutricional del plato.
Cómo elegir y conservar espárragos trigueros frescos
Para obtener el mejor resultado, elige espárragos con las puntas compactas y cerradas, el tallo firme y brillante y un color verde intenso. Las puntas abiertas, los tallos arrugados y las manchas amarillentas indican que han perdido frescura, así que déjalos en el mostrador.
Una vez en casa, envuélvelos en papel de cocina húmedo y guárdalos en el cajón de las verduras del frigorífico, donde se conservan bien dos o tres días. Si quieres que duren más, colócalos de pie en un vaso con un poco de agua fría, como si fueran flores.
Variaciones y sugerencias de presentación
Esta receta admite muchas versiones. Puedes añadir un huevo poché o frito encima de los espárragos y convertirla en un plato principal, o combinarla con virutas de jamón ibérico o lascas de queso parmesano rallado al momento. Si no tienes almendras ni avellanas para el romesco, sustitúyelas por piñones o anacardos tostados, que aguantan bien el cambio.





