Mantenerse hidratado en verano no obliga a tirar de refrescos comerciales. Con fruta fresca, hierbas y agua se preparan bebidas que saben bien y no llevan azúcar añadida ni aditivos.
Batidos de frutas
Bate la fruta que tengas a mano —fresas, plátano, mango, piña— con yogur natural y hielo. Sale una bebida espesa y muy fría, con buena carga de vitaminas, que funciona igual como merienda o como acompañamiento de un almuerzo ligero. Si añades espinacas o kale, sumas minerales sin que el sabor cambie apenas.
Infusiones heladas
Prepara una infusión de menta, manzanilla o jengibre, déjala enfriar a temperatura ambiente y métela después en la nevera. Sírvela con hielo y un chorrito de limón. Es la opción con menos calorías de esta lista y también la más cómoda de dejar hecha con antelación, porque puedes preparar un litro el día anterior y tenerlo listo para toda la jornada.
Agua de frutas
Añade a una jarra de agua fría rodajas de sandía, pepino y limón, y unas hojas de menta. Déjala reposar en el frigorífico al menos dos horas para que los sabores se integren. Queda dulce sin necesidad de añadirle nada y sienta especialmente bien en días de mucho calor. Puedes renovar la fruta cada día y reutilizar el agua.
Smoothies verdes
Tritura espinacas, pepino, apio y manzana verde con hielo y un chorrito de limón. El pepino y la manzana suavizan el amargor de las verduras de hoja, con lo que el resultado entra mucho mejor de lo que parece. Es una forma práctica de aumentar el consumo de vegetales sin tener que cocinarlos.
Ingredientes y utensilios recomendados: Para estas recetas no hace falta nada especial, basta con una batidora de vaso y un bol amplio para ensaladas.





