Conseguir que los niños coman de forma variada y nutritiva es más sencillo cuando los platos tienen un formato atractivo y son fáciles de comer. Estas recetas funcionan bien con niños de distintas edades porque combinan sabores suaves con presentaciones llamativas.
Tacos de pollo con guacamole suave
Cocina tiras de pechuga de pollo con comino, pimentón y ajo. Sirve en tortillas de maíz pequeñas con guacamole casero (aguacate, lima, sal y un poco de cebolla), rodajas de tomate y queso rallado. El formato de taco permite que cada niño monte el suyo, lo que aumenta su implicación y su disposición a comer.
Arroz con verduras al estilo frito
Saltea arroz cocido del día anterior en wok o sartén con aceite de sésamo, zanahoria rallada, guisantes, maíz y un huevo revuelto directamente en la sartén. Añade salsa de soja baja en sodio al final. El arroz frito permite aprovechar sobras y introduce verduras de forma eficaz porque el salteo rápido las hace más apetecibles que hervidas.
Sopa de fideos con pollo y verduras
Cuece fideos integrales finos en caldo de pollo casero o de calidad. Añade zanahoria en rodajas finas, puerro, pollo desmenuzado y un poco de perejil. Es el plato de convalecencia por excelencia, pero también funciona muy bien como cena ligera para noches de otoño o invierno. Los niños suelen aceptar la sopa de fideos incluso cuando rechazan otras preparaciones.
Quesadillas de verduras y queso
Extiende queso mozzarella y verduras salteadas (pimiento, calabacín, espinacas) sobre media tortilla integral, dobla y cocina en sartén seca hasta que el queso se funda y la tortilla esté dorada. Corta en triángulos. Crujiente por fuera, fundente por dentro y con verduras integradas que muchos niños aceptan en este formato cuando las rechazarían solas.





